Bienestar corporativo

Implementación de programas de bienestar en el marco empresarial

La empresa es un organismo vivo formado por personas que comparten un mismo reto, sus relaciones y trabajo en equipo. 

La salud empresarial es un concepto holístico, que influye sobre todos los eslabones del organigrama y, por ello, es también un factor consustancial al éxito empresarial.

La Agencia Europea para la Salud y Seguridad en el Trabajo afirma que "La salud y la seguridad en el trabajo (SST) reportan ventajas a las empresas, además de constituir una obligación jurídica y social para ellas". Las empresas son conscientes de que la Salud y Seguridad en el Trabajo (SST) previene las lesiones y las enfermedades profesionales de sus trabajadores, pero esta es además una parte importante del éxito.

También según la Agencia Europea, las ventajas que puede obtener una empresa que cuida su salud serán el valor de la marca y su prestigio, la atención y conservación de clientes, el mantener una responsabilidad social corporativa, lograr que sus trabajadores estén motivados y comprometidos, lo cual mantendrá su productividad y repercutirá en una mejor gestión de la inversión en seguros, un descenso en el coste por accidentes y enfermedades profesionales y, finalmente, tener la confianza de los inversores.

Desde hace algunos años existe un fuerte movimiento empresarial, con origen principalmente en Estados Unidos, con el que las empresas, cada vez más, están orientando parte de sus esfuerzos a proveer a sus plantillas de métodos de gestión del bienestar, yendo más allá de lo previsto en la ley y más allá también de la prevención básica de riesgos laborales.

Estos programas tratan de evitar, entre otras cosas, los trastornos de ansiedad, y trabajan sobre indicadores como la motivación, la conciliación de la vida familiar y laboral, el bienestar personal, el compromiso de los empleados y la productividad sostenible.

A través de diversos estudios, está firmemente demostrado que todos estos indicadores tienen un claro impacto en el balance empresarial.

Actualmente, y desde hace unas décadas, estamos inmersos en la eclosión de los medios de comunicación digitales. Desde la popularización de Internet a principios de los años noventa y la posterior masificación de su uso, la disponibilidad y el acceso al big data (o datos masivos) han crecido a una velocidad vertiginosa. Este reciente proceso, sumado a los múltiples desafíos inherentes a la propia existencia, tiene un extraordinario poder para modificar la gestión de la vida de las personas, de sus relaciones, de sus negocios y, por lo tanto, para intervenir en el curso de la Humanidad entera. La posibilidad de una extrema inmediatez en las interacciones es, quizá, el factor que supone un mayor hito en la búsqueda de la velocidad del proceso comunicativo. Sin embargo, los efectos de este nuevo fenómeno cubren un amplio espectro: desde otorgar a los usuarios una capacidad organizativa antes desconocida, hasta precisamente lo contrario: la parálisis operativa.

Es posible que el cerebro humano ya se esté adaptando evolutivamente a esta nueva situación, pero los efectos nocivos de la sobrecarga de tareas diarias, del exceso de objetivos y exigencias, de la necesidad constante de adaptaciones a nuevos entornos y de continuas superaciones personales, comienzan a manifestarse. Aparecen conceptos antes inexistentes, como insomnio tecnológico, angustia tecnológica, tecnoestrés, tecnofobia, cibermareo, efecto Google, nomofobia, síndrome de la llamada imaginaria, síndrome de las ventanas (en referencia al sistema operativo Windows), etc. El denominador común de todos ellos es la ansiedad generada por una inadecuada gestión de los hábitos, responsable directa del surgimiento de este malestar.

En palabras de David Puchol: "Algunos datos básicos y una selección de estadísticas extraídas de diversas investigaciones recientes nos permitirán entender, con mayor precisión y en su verdadera dimensión, el impacto real que sobre la población ejerce este tipo de trastornos, así como constatar la aparente contradicción que se puede observar al comparar la prevalencia e impacto de este tipo de trastornos y los recursos que desde las administraciones públicas se ponen a disposición de los profesionales especializados para combatir eficazmente este tipo de enfermedades mentales, lo que ha llevado a numerosos expertos a considerar los Trastornos de Ansiedad como la verdadera epidemia silenciosa del siglo XXI".

Por otra parte, la vida social no solo se compone de las relaciones que establecemos entre individuos en nuestro tiempo de ocio, sino que también está integrada por las facetas laborales y personales. Las empresas, como casi todos los ámbitos, están compuestas por personas y, como tales, tienen relaciones entre ellas que van más allá de unas metas y unos objetivos laborales en común: son compañeras de vida a todos los niveles. Por lo tanto, una empresa es un reto compartido por personas que no solo aportan su trabajo, sino también una extensión de su vida personal con el fin de alcanzar el éxito empresarial, traducido en satisfacer una necesidad del mercado.